miércoles, 10 de septiembre de 2008

El amor platónico

El amor platónico es una de las expresiones imprecisas en las cuales se concede una importancia más espiritual que sensual al amor. Propiamente hablando, es una elevación filosófica de la manifestación de una idea hasta la contemplación de la misma, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Es una forma de amor y amistad en que no hay un elemento sexual o este se da de forma mental, imaginativa o idealística y no de forma física.

El filósofo
Platón concibe esta idea dentro de la clasificación de los tipos de amor en sus Diálogos (sobre todo en Fedro y El Banquete), que en otras palabras es el amor a la belleza, manifestándose típicamente en el amor entre un hombre y una muchacha, pero amor que es preferible expresar en forma intelectual y no física.
El concepto se deriva de las investigaciones que Marsilio Ficino llevó a cabo al sintetizar el platonismo en la época Renacentista, por órden de Cósimo de Médici, gobernante de
Florencia. "Su 'neoplatonismo' se basó en dos ideas fundamentales: la jerarquía neoplatónica de las sustancias y la teoría del amor espiritual. La primera postulaba la idea de una jerarquía de las sustancias, o de una gran cadena de seres, desde la forma más baja de la materia física (las plantas), hasta el más puro espíritu (Dios), en la cual los humanos ocupaban una posición central, o intermedia. Eran el vínculo entre el mundo material y el mundo espiritual, y su supremo deber era ascender hacia la unión con Dios, la cual, constituía el verdadero fin de la existencia humana. La teoría de Ficino respecto al amor platónico, o espiritual, afirmaba que, al igual que la gente está unida en su común humanidad gracias al amor, de esa misma forma todas las partes del universo se mantienen unidas por los lazos del amor compasivo." (Spielvogel, 2003) Lo anterior, basándose en los Diálogos de Platón.
El análisis que desarrolló Platón acerca del amor es uno de los más espléndidos que llevó a cabo este pensador. El amor no es ni bello ni bueno, sino que es sed de belleza y de bondad. El amor pues, no es un Dios (Dios es, solo y siempre, bello y bueno),pero tampoco un hombre. No es mortal, pero tampoco es inmortal: es uno de aquellos seres
daimónicos intermedios entre el hombre y Dios.

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