Harry Potter y la piedra filosofal, la película (II)
Los muggles estamos de fiesta. Los que disfrutamos leyendo las peripecias de Harry Potter en el primer libro de la saga, tenemos ahora la oportunidad de recrear visualmente las imágenes que habíamos forjado con nuestra imaginación.
Siempre que un libro nos impacta, aparece el temor a la decepción cuando nos enteramos que se ha realizado su versión cinematográfica. Pero esta vez los magos (del cine) han hecho bien su trabajo y —al menos a los ojos de este cronista— el resultado es altamente satisfactorio.
Y a juzgar por las recaudaciones de boletería en el fin de semana de estreno en Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá —116 millones de dólares— intuimos que esta impresión es compartida por unos cuantos más. Por eso nos atrevemos a pronosticar —crisis económica mediante— una buena concurrencia del público cuando se estrene el próximo 29 de noviembre
en Argentina, donde los fanáticos de Potter ya son legión.
Las dos horas y media de duración del film (143 minutos, para ser exactos) permitieron a los realizadores hacer un cómodo pasaje, al lenguaje cinematográfico, de las secuencias literarias más importantes de la historia. En este sentido, la película es extremadamente fiel al libro.La presencia de la Rowling, participando en el guión y en la realización, se nota... y mucho. Fue una suerte; porque se temía lo contrario si la dirección hubiese caído en manos de un director con más cartel que Chris Columbus (Spielberg, por ejemplo). La mayoría de los diálogos y situaciones relevantes de la novela se reproducen casi textualmente en la película.

Todos los efectos especiales que son capaces de lograr los técnicos de la compañía de George Lucas fueron puestos al servicio de la historia. Las escenas del partido de quidditch, con Harry Potter persiguiendo a la Snitch Dorada —la pelota con alas que Harry deberá atrapar y así definir el juego para su equipo—, dejarán con la boca abierta al espectador.
En cuanto a los actores, los tres niños protagonistas —Daniel Radcliffe (Harry Potter), Rupert Grint (Ron Weasley) y Emma Watson (Hermione Granger)— dan el porte justo a los personajes de la novela, y el elenco adulto no podía haber estado tan bien elegido. Se destacan las actuaciones de Alan Rickman, como Severus Snape, el profesor de Pociones que tiene entre ceja y ceja a Harry Potter; Robbie Coltrane, como el tosco y bonachón Rubeus Hagrid, amigo de Harry; y Richard Harris, en el papel de Albus Dumbledore, director del Colegio Hogwarts y mago protector de Harry Potter.

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